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28 de junio de 2010

Carlos Perozzo y La cueva del infiernillo





La cueva del infiernillo 

El escritor y dramaturgo 

Carlos Perozzo en la premier de su obra


El estreno de La cueva del infiernillo del novelista y dramaturgo Carlos Perozzo (Cúcuta, 1939) llenó de fascinación y suspenso a los espectadores en la sala de La Candelaria el pasado 28 de mayo de 2010. La obra fue ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia, auspiciado por Icasa en 1982. Es la primera vez que se muestra en Colombia y la presencia del autor, el día del estreno, colmó de entusiasmo no sólo a actores, director y productora, sino a todo el público. Ser testigo del encuentro entre personajes y dramaturgo es un privilegio. Cuando Perozzo se levantó de su butaca para saludar al público, un largo y sentido aplauso nos contagió de sentimiento y credulidad por el arte y sus verdaderos hacedores. Le entregaron placas, presentes y diplomas y agradecieron por su texto profundo y dramático que montaron durante dos años. Yo estaba al lado de Perozzo mientras la obra se desarrollaba. Oía su respiración y el movimiento imperceptible de sus labios, quizá recordando parlamentos que venían desde las bocas de los personajes, moviéndose en el escenario. Metido en su bufanda asentía cada movimiento y por instantes movía la mano con signos de aprobación. Fueron tres horas, en dos actos, donde las pasiones humanas se debatían con tono shakesperiano y sentido existencialista. 


El grupo de Artes Escénicas , de la Facultad de Artes —Asab— de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, con jóvenes actores y actrices de último año, lograban la maravilla de hacernos vivir una historia en el excelente montaje, la pulcra dirección y, sobre todo, la destacada actuación. La obra seguía tan actual como en el 82; el buen arte no tiene tiempo ni espacio y así lo reflejaba la pieza. Llegué a pensar que algunos parlamentos fueron actualizados pero revisé la obra publicada y no tenía cambios.
Fuimos a festejar porque estábamos iluminados no sólo por la puesta en escena sino por el contenido literario de La Cueva del infiernillo. Me faltaba conocer esa pieza para completar la totalidad de las lectura de la obra de Perozzo, sus novelas y cuentos. Comprendí que un verdadero autor, no importa el género que aborde, no se traiciona frente al mundo que le ha tocado vivir o sobrevivir. Esa visión se desarrollaba imperativa unas veces, jocosa otras, pero las contradicciones profundas del ser humano y la forma como conmueven al lector o espectador, nos incorporan en la garantía de un excelente intelectual, de un gran escritor.
La obra ha sido dirigida por Camilo Ramírez Triana, especialista en las relaciones entre teatro e historia. La producción, de Laura Montaña. El elenco, compuesto por Mayra Barragán, Gerson Payares, Catalina Prada, Milena Jiménez, Jeferson Palacio, Marcela Carvajalino, Demian González, Mónica Fernández, Laura Montaña, Liset Rojas, Danny Castro, Carlos prieto, Juan Carlos Gallego, Enzo Daniel Mejía, Santiago Carreño.
Quince actores moviéndose armónica y plásticamente en el escenario armado con cubos de madera que, de igual manera, se desplazan para construir los espacios donde una familia se destruye. La personificación va adquiriendo dimensiones actorales que introyectan los textos dramáticos cuyo desarrollo en ningún momento es fatigante, al contrario, el ritmo de la obra envuelve a los espectadores y los impregna del ambiente de tragedia contemporánea. Marco, el Hamlet de la obra es la conciencia de la sociedad, poeta y libertario dentro de una microhistoria que se agigante para convertirse en imagen y cuestionamiento del mundo de hoy, sin país ni cultura específicas. Es la conciencia del hombre la que allí se debate.
Presenciamos una obra que muchos profesionales envidiarían, aún aquellos invitados al Festival Iberoamericano. Un grupo de actores y actrices que garantizan el futuro de nuestras artes escénicas.
Al final, el público quedó estático, de pie. Cada uno de los personajes pasaron a dar el agradecimiento al autor. Allí, en medio de los aplausos percibimos el respeto a una obra y su escritor. Perozzo, con su espíritu de anarquista de la vida quedó satisfecho. Vi en sus ojos, si no la alegría del triunfo, por lo menos el sentido de haber logrado una obra donde el conocimiento de las pasiones humanas sólo son aprehendidas por un artista.
Volví a repasar los libros de Perozzo y de nuevo mis apreciaciones sobre ellos se ponderaban en estos tiempos donde la literatura coyuntural llena las vitrinas de textos fugaces, superficiales.
La Cueva del Infiernillo reafirma el nivel clásico de la obra de Carlos Perozzo, un autor que desde hace tiempo tiene ganado un sitio preponderante en la literatura colombiana.
Las obras de Perozzo
Luego de recorrer el mundo, ganar premio, escribir para teatro y televisión, Carlos Perozzo se dedicó profusamente a la literatura.
Ha publicado cuatro novelas:
Hasta el sol de los venados (1976)
Juegos de mentes (1981)
El resto es silencio (1993)
La O de aserrín (2004)
Dos libros de cuentos:
Otro cuento (1983) 

Ahí te dejo esas flores (1985) 

Jorge E Pardo
http://jorgeepardoescritor.blogspot.com/
Jorge E Pardo
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Jorge E Pardo
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Carlos Perozzo con el elenco de la obra


Día del estreno, minutos antes de la entrada del público: Elsa Castañeda, Jorge Eliécer Pardo, Carlos Perozzo, Mabel Pachón, Zorayda Cadavid y Jorge Mora


Jorge Mora, Zorayda Cadavid y Carlos Perozzo
http://jorgeepardoescritor.blogspot.com/

1 comentario:

Tata dijo...

Jorge y Amigos!!
Desde aca los acompañamos en este dolor por la partida de Carlos Perozzo
Un abrazo muy fuerte!!
Margarita y Jorge