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15 de febrero de 2010

Jorge Eliécer Pardo: El escritor Eutiquio Leal

El Comandante Eutiquio Leal
Jorge E Pardo y Eutiquio Leal

Al principio de su vida se le conoció como Jorge Hernández, así lo bautizó su madre, así lo arrulló su abuela Laura, a quien siempre admiró y puso en su boca la sabiduría popular. Jorge Hernández nació en Chaparral, Tolima, el 12 de diciembre de 1928, una población al centro de Colombia que albergó los primeros grupos rebeldes después del asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, ocurrida en las calles de Bogotá, el 9 de abril de 1948.
Luego de ejercer como jornalero, agente viajero, soldado raso, Hernández cursa estudios para ser maestro, educador, pero los hechos del bogotazo, como se conocieron los sucesos del 9 de abril, su incipiente militancia con el partido comunista lo llevaron a formar parte de los grupos insurgentes del sur de Colombia. Así comienza una de las tantas guerras civiles de Colombia, la de los años 50´s, la reconocida como la de la Violencia que dejó más de trescientos mil muertos, antesala de la guerra que se vive hoy, la del narcotráfico, la guerrilla y el paramilitarismo.
Jorge Hernández toma entonces el nombre de Comandante Olimpo, conocido por la orientación intelectual que daba a la militancia porque se le veía con una máquina de escribir olivetti y un mimeógrafo por la cordillera central de Colombia. Aún se recitan sus versos, se entonan sus himnos y se le recuerda con respeto. Muchas zonas, muchos combates, muertes y entierros hasta cuando el Comandante Olimpo decide cambiar de trinchera y apeltrecharse en la literatura, así nace el escritor Eutiquio Leal, amalgama del nombre de un héroe indígena comunista y el apelativo que mejor puede llevar un hombre íntegro.
Periodista, profesor universitario, cuentista, novelista y poeta. Hombre recio que, según dicen sus amigos más cercanos, tenía un corazón tierno, lleno de sueños de igualdad, de mundos intrincados que siempre tuvieron como luz el compromiso social del intelectual. Un escritor asumido, como pocos en Colombia, ganador de muchos premios literarios con los que construyó una enorme casa en Cali y educó a sus hijos.
Eutiquio Leal crea en el país los talleres literarios que luego se institucionalizarían en universidades, en Entidades culturales de Colombia. Escribió y teorizó sobre esta herramienta para la creación que muchos jóvenes encuentran como válida.
No puede pensarse en el cuento colombiano sin que Eutiquio esté en las paginas de las antologías. Bomba de tiempo, es quizá una de las mejores alegorías sobre el sufrimiento de la guerra. Un relato válido para cualquier zona del mundo en conflicto. La mujer que pare a su hijo en medio del bombardeo, una semilla en medio del combate que es enterrada en silencio, como una bomba de tiempo.
Sus novelas han sido bien recibidas, especialmente Después de la noche y La hora del Alcatraz, libros que los críticos han catalogado como primordiales en la narrativa contemporánea moderna de Colombia.
Siempre fue un hombre vital, de pelo largo entrecano, movimientos alegres y criterios firmes, a veces obstinados. Vivió para la literatura y el amor, sus mujeres lo recuerdan como un buen compañero aunque huraño unas veces y extrovertido otras.
Murió en Bogotá, dictando cuentos en medio de su inconciencia. Jugando con el lenguaje, experimentando con la vida y la muerte. Su hija Dulima estaba ahí observando cómo una nueva semilla salía de la tierra y volvía a la tierra.

Jorge Hernández ha muerto, Eutiquio Leal sigue vivo en los libros que seguramente un día serán valorados, reeditados y leídos por los hombres del siglo XXI. Ahora en la neblina del tiempo discute cuentos y poemas con Carlos Arturo Truque ese otro escritor de las causas populares que lo esperó durante muchos años en los espacios sagrados de la muerte.

Jorge E Pardo, Carlos O Pardo, Eutiquio Leal y Augusto Trujillo Muñoz. 1973

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